Cueva de Montesinos, Albacete (España)

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El demonio de Giotto

El rostro de un demonio oculto entre las nubes de uno de los frescos de Giotto de Bondone (1267-1337) que adornan la basílica superior de Asís ha salido a la luz tras ocho siglos de existencia, ha referido el fraile franciscano Enzo Fortunato. El fresco data de 1290 y es una de las estampas de la vida de San Francisco de Asís, patrón de Italia, que la orden franciscana encargó al pintor florentino Giotto de Bondone para ilustrar la basílica superior de la Orden, sepulcro de su fundador.
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Un colador en la cabeza

Cuando el empresario vienés Niko Alm se puso para la foto de su carné de conducir con un colador de pasta en la cabeza, sabía muy bien lo que hacía, a pesar de la batalla legal que inició con su acto de protesta.

Alm se interesó por el derecho que en Austria permite a católicos o musulmanes aparecer con sus atuendos en las fotografías oficiales. El empresario alegó que el uso del tocado es un requerimiento de su religión, la del Monstruo de Espagueti Volador.

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Las gafas de Gandhi

El centro de meditación-museo de Gandhi de la población de Sevagram, en el oeste de la India, denunció hoy que los icónicos anteojos del mahatma que estaban expuestos en sus instalaciones han desaparecido.

Las lentes estaban junto a otros objetos de Mohandas Karamchand Gandhi en una vitrina del centro de meditación o ashram, situado en el distrito de Wardha, pero el equipo de limpieza se percató hoy de su ausencia, según explicó el director del museo, Aakash Lokhande.

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La cápsula del tiempo de Cervantes

Hace dos meses, durante las obras del aparcamiento subterráneo del vecino Congreso, una excavadora removió la tierra del jardín que rodea la efigie del escritor y topó con un bloque de piedra. Examinado por los arqueólogos, se llegó a la conclusión de que se trataba del pedestal original de la estatua, que cambió de ubicación durante alguna transformación urbanística ya olvidada.

Pero el hallazgo encerraba una gran sorpresa. En la mole se encontró una loseta rectangular con una argolla en el centro. Al levantar lo que a todas luces parecía una tapa se encontró una cajón de granito; dentro de éste apareció una arqueta de madera casi podrida, y en el interior de ésta, a su vez, se halló una caja de plomo, cerrada y sellada herméticamente.

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